¡Adiós y muchas gracias!

Estaba bajando las escaleras y aún no podía entender lo que acababa de pasar. Tras cerca de once años de relación había llegado la hora de terminar. No era la primera vez que lo había intentado en el transcurso de los años, pero la vida me seguía mostrando nuevos retos que me hacían dudar. Me hacían sentir que no era el momento adecuado. Me hacían sentir que no podía sola, que aún la necesitaba. No, no te estoy hablando de una relación amorosa. En este post quiero compartir contigo mi experiencia con el psicoanálisis.

El lunes pasado tuve mi última sesión de terapia con mi psicóloga. No tenía planeado llorar en esta despedida, pero no pude evitarlo 😢 especialmente cuando le estaba agradeciendo por haber sido mi compañera en esta aventura que ha sido mi vida. Ese día me sentía lista para iniciar una nueva aventura, pero esta vez sola. Recordaba como algunas veces me ayudaron sus consejos y palabras de aliento; otras veces no tanto, pero su compañía en silencio era suficiente para mí. Tenía también momentos de catarsis en los que me quejaba con furia. Creo que una hora de catarsis me ayudaba a bajar el equivalente a diez kilos de peso en preocupación y malestar. En ese momento me parecía mejor que una hora de cardio en el gimnasio 😉

Luego de una ruptura amorosa complicada e inesperada, me sentía tan triste que no sabía cómo manejarlo 😔 Mi mamá tenía toda la intención de ayudarme y levantarme el ánimo, pero se dio cuenta que no contaba con las herramientas necesarias para poder hacerlo. Así fue que ella decidió buscar a un especialista. Al menos alguien con quien yo pudiera hablar sobre aquello que yo no quería o no podía verbalizar. En un inicio sentí mucho miedo e incluso vergüenza. Eso de ir donde una completa desconocida a contarle mis penas y mis rollos mentales no me gustaba. No quería ser juzgada. No quería mostrarme vulnerable. Sin embargo, tenía mucho que ganar y poco que perder en este tema. Ella con mucha dulzura se fue ganando mi confianza y poco a poco comencé a soltarme. 

La temática de nuestras conversaciones fue inicialmente alrededor de mi última relación amorosa donde sus preguntas me causaban dolor, pero me llevaban a la reflexión. Retrocedíamos juntas en el tiempo y examinábamos situaciones en las que podría haberme sentido igual en el pasado. También exploramos otros temas tales como mi trabajo, mis estudios, la relación con mis amigos y mi estilo de vida en general.

Por otro lado, me costó decir a los demás -con libertad- que iba al psicólogo. En un principio me escapaba en la hora del almuerzo para poder ir a mis sesiones. Si alguien me pasaba la voz para almorzar ese día, le decía que ya tenía planes o que tenía una cita médica. Sentía miedo del qué dirán. Tal vez pensarían que estoy loca, que soy muy complicada o simplemente difícil. Alguna vez un pata me dijo que yo botaba mi plata por pagarle a alguien para que me escuche, que pensaba que había gente que lo haría gratis, pero no se trataba de eso.

Algunos no entienden que no venimos a este mundo con un manual de instrucciones o con una caja de herramientas para poder sobrellevar situaciones difíciles. A veces necesitamos de ese “tercero independiente que no te juzga”, como me dijeron una vez. Quiero resaltar que en este tipo de terapia no me decían qué hacer ni cómo proceder. A mí me ayudaba a pensar. Era como una especie de conciencia que me iba haciendo preguntas que ayudaban a que yo misma hallara la respuesta.

Más adelante descubrí herramientas como el Mindfulness y el Perdón radical, solté el papel de víctima y comencé a tomar verdaderamente las riendas de mi vida. Ya no quería hacerme bolita en mi cuarto, cuando me sentía mal. Aprendí a manejar mejor mis emociones y también mi estrés. Eso me hacía sentir mejor y más segura de mí misma.

Si te estás sintiendo mal en este momento, recuerda por favor que todo pasa y esto también lo hará. Se vale pedir ayuda. No es señal de debilidad. Es señal de valentía. No tenemos que ser Superman o la Mujer Maravilla. Con que hagamos lo mejor posible y si nos tratamos amorosamente a nosotros mismos en el camino, ya es un buen primer paso.

Si crees que la terapia tradicional puede ayudarte, te invito a probarla. Si te da curiosidad alguna de terapia alternativa, no la descartes. Tal vez pueda funcionar para ti, si decides aplicarla con el corazón abierto. En los distintos menús del blog puedes encontrar algunos posts con ideas que podrían ayudarte.

Cierro la semana llena de gratitud, especialmente por esas experiencias dolorosas del pasado que moldearon a la mujer que soy ahora. Una mujer cautelosamente emocionada por las nuevas experiencias que se vienen. Una mujer enamorada de un hombre amoroso y comprensivo, que es ahora su esposo 😍. Una mujer que sabe que vale caerse para levantarse de nuevo más fuerte.

Un abrazo virtual,

 Piliri

“Siempre busqué fortaleza y confianza fuera de mí, pero viene desde adentro. Está ahí todo el tiempo.”

Anna Freud 

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