Otoño en Santiago

Caminábamos en nuestra primera noche por las calles de Santiago. Admiraba los altos árboles, sembrados seguramente para intentar combatir la inclemente contaminación de la ciudad. Me detuve y me di cuenta que sus ramas se encontraban prácticamente desnudas y solo contaban con una breve hojita, agarrándose con todas sus fuerzas a la rama. Su línea de vida. Sonaba el viento, pero aún así me parecía escuchar una voz muy baja diciendo: “No me sueltes. No sé qué va a pasar. Tengo miedo.” Pensaba en aquella pobre hojita marrón, luchando por su vida. Resistiéndose -sin mayor éxito- al cambio. En un principio me puse triste por ella, pero luego me di cuenta de que solo era el cierre de un ciclo. Un período de incertidumbre necesario para poder comenzar el siguiente ciclo. Evolución y cambio. Soltar lo viejo para poder ir en la búsqueda de lo nuevo. Me pregunto si habré sido una hojita en otra vida. Porque de la misma manera me siento hoy. Pondré en pausa estos pensamientos por ahora.

Solo teníamos pasaje y alojamiento cuando aterrizamos en Santiago de Chile. Demasiada espontaneidad para mi gusto, pero eso nos funcionó bien en el viaje que hicimos a Ciudad de México. ¿Qué es lo peor que puede pasar? ¡Soltar y confiar! Ese era nuevamente el mantra. Intentaba convencer a mi estructurada mente. Voy a trabajar en mi flexibilidad. Y bastante. Respiré hondo. Al menos un cómodo departamento en el barrio Las Condes, arrendado vía Airbnb, nos esperaba. Este sería nuestro “hogar” por los próximos ocho días. Para nuestra buena suerte encontramos un puesto de Turistik en el Duty Free y con ellos decidimos agendar todos los tours que nos llamaron la atención. ¿Sabías que los taxis por aplicación son ilegales aquí? – comentó sorprendida mi compañera de viaje a nuestra salida del aeropuerto. Se lo comentó un carabinero a modo de llamada de atención. Descubrimos luego que se están regulando actualmente. Aún así estos son ampliamente utilizados en la ciudad. Eso sí, tienes que sentarte del lado del copiloto y aprenderte el nombre del conductor. En caso alguien pregunte, el conductor es tu nuevo mejor amigo dándote un aventón 😉

Turistik tiene un sistema de buses hop-on-hop-off que te lleva por los principales puntos de Santiago. Puedes subir y bajar, tantas veces quieras, de 9am hasta las 6pm. En gran parte del camino puedes disfrutar de la vista a la Cordillera de los Andes. El paradero principal se encuentra en el Parque Arauco, que es uno de los centros comerciales más importantes. Otro paradero céntrico se encuentra justo al frente del Costanera Center, centro comercial que cuenta con el rascacielos más alto de América Latina. Por cuestión de tiempo no llegamos a subir al Sky Costanera, pero dicen que se ve desde allí toda la ciudad.

A solo unos metros se encuentra la estación Tobalaba donde puedes tomar una de las líneas de Metro, que te permite llegar con comodidad y rapidez al centro de la ciudad. Eso sí, necesitas pesos chilenos para poder comprar la tarjeta de Metro y recargarla. Te recomiendo cambiar Dólares en cualquier Casa de Cambio. No cobran comisión 😀 Lo menciono porque en Brasil sí lo hacen. Utilizamos Google Maps como guía en nuestros paseos. Te indica con claridad en que estación de Metro debes bajar. Importante tener Internet para cualquier emergencia. Hoy muchos planes de celular incluyen Roaming.

Puedes caminar por el Centro con precaución, como lo harías en toda gran ciudad. El Centro Cultural La Moneda tiene una oferta interesante de exhibiciones, así como algunos cafés. Si sigues caminando puedes apreciar la influencia francesa en la arquitectura de los edificios de la zona. Llamó especialmente mi atención aquellos localizados por la calle Bandera, así como la Bolsa de Comercio que data del año 1893. Solo ten cuidado si se dan algunas protestas por la zona. Ante la duda, sigue las recomendaciones de la gente local.

¿Te provoca hacer una caminata de nivel medio? Nosotras tomamos un tour por el Cajón del Maipo y Embalse El Yeso. Allí conocimos la principal represa que abastece de agua a la ciudad de Santiago y tendrás una linda vista a los nevados. Puedes tomar lindas fotos estando a 2,500 metros de altura. Eso sí, en esta época del año toca abrigarse, pues llegamos a estar en mínimos de 1 y 2 grados. ¿Una recomendación? No te separes del grupo porque después toca correr hasta el punto de encuentro. Tras recuperar el aliento y alcanzar el bus, tuvimos una parada técnica para tomar un par de copas de vino tinto, acompañadas de queso y algunos fiambres.

Otro lindo paseo que hicimos fue a Viña del Mar y Valparaíso. De hecho, en esta época del año corre bastante viento, pero si te sientes valiente y quieres sentir las heladas aguas del Océano Pacífico puedes hacerlo. Nosotras decidimos pasar esta vez. Por su parte, Valparaíso fue una grata sorpresa. Las casas pintadas de colores, así como los creativos murales fueron un deleite a los ojos. Me encantaría volver para poder “tomar la once” en uno de esos cafecitos con vista al mar. El sunset debe verse espectacular desde allí.  

¿Te gusta el vino o te da curiosidad el proceso? Nosotras visitamos dos viñedos. El primero fue Casas del Bosque en Casablanca. Allí tomamos el tour donde nos explicaron el proceso de producción del vino mientras realizamos un recorrido por el viñedo, la bodega y la sala de barricas. Como broche de oro participamos de una degustación de cuatros vinos: dos blancos y dos tintos. Fue allí que descubrí al Carmenere, que me hizo romper la idea que solo me gustaban los vinos blancos 🍷 También fuimos a la mundialmente conocida Viña Concha y Toro en Pirque, donde profundizamos más sobre la historia del vino y cómo fue que llegó a Chile. Además conocimos la historia de Don Melchor y la leyenda del Casillero del Diablo 😈

También fuimos a conocer algunos restaurantes y bares en la ciudad. Barrio Lastarria y el popular Patio Bellavista ofrecen muchas interesantes opciones. Quedaron varios lugares en el tintero para explorar en una próxima oportunidad.

En este viaje no solo hicimos turismo y tomamos vino. Hicimos nuevos amigos y volvimos a conectarnos con viejos amigos. Compartimos historias. Compartimos risas. Compartimos recuerdos. Nos fuimos agradecidas por todo lo vivido y aprendido.

¿Te animas a visitar Santiago? ¿Has ido y tienes alguna recomendación? Por favor déjame tus comentarios de este post.

Dicen que recordar es volver a vivir. Escribir este post me hizo reconectar con la gratitud y llenó mi alma. Esto me ayuda a sentirme más tranquila cuando tengo que presionar el botón de Play nuevamente a mis pensamientos. Los recibo con más calma y con la seguridad de que todo lo que ocurre tiene un propósito.

Un abrazo virtual,

Piliri

P.D. ¡Gracias Vanessa por empujarme a hacer este viaje! Valió totalmente correr como Usain Bolt para no perder el vuelo ✈️. Bueno, ese ya es material para otro post 😱

“Viajar es vivir.”

Hans Christian Andersen

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