Se busca amor ❤️

Este post lo escribí especialmente por el día de San Valentín para el contenido VIP de la página de la coach Zorka Castrillón. Ahora lo comparto con ustedes. Estoy segura que llegará en el momento perfecto 😉 Saludos desde Santiago de Chile, que será mi hogar por esta semana 🇨🇱


Mi pareja “ideal”: Dícese de aquel ser que busqué -incansablemente- sin poder encontrarlo durante casi toda mi vida. Se creía que estaba en vías de extinción o que incluso no existía, hasta que me amé a mi misma y entonces él me encontró 😍

14 de febrero. También conocido como día de San Valentín o día del amor y la amistad. En mi diccionario tenía una connotación un poco más oscura: día que me recuerda que aún no he encontrado a mi pareja ideal 😭 Sé que suena bastante negativo, pero durante muchos años, yo fui de esas personas que siempre veía el “vaso medio vacío”.

Por algún momento pensé que simplemente no existía alguien para mí. Eso sí, viví algunos períodos de breve “ilusión”, pero no eran amor. Me costó entender lo que era el amor de verdad. Muchas veces nos quedamos con la versión del príncipe azul de Disney, cuando en realidad no necesitamos a alguien que nos rescate de esta “terrible” soledad. Lo que necesitamos es primero ser feliz por nosotros mismos y luego encontraremos a ese compañero de vida con el que nos podemos repotenciar mutuamente.

Quiero contarte un poco de mi historia. Me llamo Pilar y tengo treinta y ocho años. Vivo en Lima, Peru. Soy economista y una muy competitiva, ademas de perfeccionista. Me apasiona mi trabajo, por lo que durante muchos años estudié y trabajé muy duro. Por épocas hasta llegué a trabajar por más de doce horas diarias. A la par, estudié una maestría en Finanzas que duró más de tres años. No tenía tiempo para una vida personal. En resumen sobrevivía, no vivía 😱

Debo confesar que esa era mi excusa. En paralelo, por muchos años, sí soñaba con encontrar a mi pareja ideal. Me considero una romántica empedernida y aunque había estado en varias relaciones tóxicas, aún no perdía la fe en lo que yo -incorrectamente- creía que era amor. Hoy me doy cuenta que esa etapa fue necesaria para mi propio crecimiento personal. Tras caerme y volverme a levantar varias veces, aprendí que primero debía amarme y aceptarme tal como era. Aprendí que era seguro ser yo misma, auténtica. Aprendí que si en una relación existe el miedo, no hay espacio para el amor. Ambos conceptos son incompatibles.

Un buen día del año 2015, tras una dolorosa ruptura amorosa, sentí que había un enorme vacío en mi vida y una voz dentro de mí me decía que necesitaba tomar acción. Necesitaba hacer algo distinto. Fue entonces que el Mindfulness llegó a mi vida. A través de la meditación y aplicando conciencia plena durante mis actividades diarias, comencé a darme cuenta que primero debía atender aquello que está dentro de mi que tuve abandonado por mucho tiempo. Y hoy requería atención urgente porque andaba en cuidados intensivos. Era mi amor propio.

Desde entonces cambié el aprendizaje académico por uno más personal o espiritual. Me organicé mejor en el trabajo, reduje mis horas en la oficina y así podía asistir a cuanto taller de crecimiento personal encontraba. Trabajé temas como el perdón -especialmente el autoperdón- cambio de creencias, visualización de mis deseos, entre otros. Poco a poco fui ganando mayor paz interior.

Hace casi un año asistí a un taller full-day con Covadonga Pérez Lozana, que es una conocida coach española. Quedé gratamente sorprendida al ver a una regia mujer -que a mediados de sus treinta- irradiaba una confianza absoluta estando soltera. Compartió sus experiencias de vida, así como los aprendizajes adquiridos aplicando “Un Curso de Milagros”. Además, con un estilo brutalmente honesto y desenfadado, al que no solemos estar muy acostumbrados los peruanos, nos instaba a tomar responsabilidad de nuestras vidas.

Salí súper motivada y con una energía increíble. Decidida a ser feliz por mi misma. Había llegado el momento de planificar. Comencé a pensar en viajar sola por el mundo. Pero, antes de comenzar a buscar pasajes de avión, esa noche tenía que ir a una fiesta de cumpleaños. Me sentía muy cansada y a pesar de esa motivación recientemente adquirida, las doce horas que había estado fuera de casa me habían “pasado la factura”. Honestamente, pensé en disculparme y no ir. Pero algo me decía que sí debía ir, aunque sea un rato.

Esa noche al entrar a la fiesta, al primero que vi fue a un amigo de la infancia que vivía en el extranjero y al que no veía hacía muchísimos años. Comenzamos a conversar y algo hizo click en mi corazón. Hoy es mi esposo 😍 y es el mejor compañero que hubiese podido soñar.

Antes de concluir mi historia, quiero compartir contigo dos de mis mayores aprendizajes. Primero, el amor propio es como una plantita que debemos regar diariamente, así como darle tiempo y dedicación. Y segundo, en el momento en que solté toda expectativa sobre mi vida amorosa y decidí ser feliz por mi misma, el amor verdadero llegó a mi vida.

Te invito a darte la oportunidad de darte tiempo y sobre todo mucho amor, cariño y atención a ti mismo. Además, propongo que el 14 de febrero sea rebautizado como el día del amor propio.

¿Te animas a celebrar este 14 de febrero (y en realidad todos los días 😉) de una manera diferente?

Un abrazo virtual,

Piliri

“Amarse a si mismo es el comienzo de una aventura que dura toda la vida.”

Oscar Wilde

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