Siempre estamos a tiempo…

Esta semana quiero contarte una noticia que vi en televisión 📺 y que me inspiró muchísimo: “Hombre de 82 años cumplió su sueño de ingresar a la Universidad”😮 Te cuento que la noticia es real. Su protagonista se llama Eleodoro y efectivamente tomó la decisión de postular a la Universidad para estudiar Derecho. Tener una carrera universitaria siempre había sido el sueño de toda su vida. Lamentablemente, tuvo que guardar su sueño en el “cajón del olvido” y dedicarse a trabajar. Hasta que este año tomó la decisión, puso manos a la obra y comenzó a estudiar en secreto para poder dar -y luego aprobar- el examen de admisión. Él quería darle la sorpresa a su esposa, hijos y nietos. ¡Y tremenda sorpresa debe de haber sido! Desde aquí, celebro el esfuerzo y disciplina de Eleodoro 🎉

Decidí aprovechar esta oportunidad para reflexionar sobre las frases que algunas veces  pensamos y decimos respecto del tiempo: “Nunca me alcanza el tiempo”, “24 horas no son suficientes”, “Me faltan días en la semana”, “Ya estoy vieja o viejo para esto”, ¡Ay, qué flojera”, “Tal vez en una próxima vida lo logre”, entre otras “creativas” opciones. A veces olvidamos que estas frases se graban en nuestra mente y las asumimos como ciertas, convirtiéndose en creencias que limitan nuestro libre accionar. 

¿Cuántas veces nos ponemos mil excusas para no intentar algo nuevo? ¿Será que nos da miedo equivocarnos? ¿Será que nos da miedo “el que dirán”? ¿Será que nos da miedo -e incluso vergüenza- ser señalados por intentar hacer algo diferente al resto? Pero, ¿qué tenemos que perder? Mas bien, pienso que tenemos mucho que ganar. Especialmente conocimiento. Además de saber si esa actividad nos hace realmente felices o no. Eso sí, hay que organizarse mejor para poder cumplir con todo lo que nos propongamos. Aquí te dejo el link al post sobre el método de bullet journal, que podría ayudarte ☺️

En esta misma línea, ahora quiero compartir contigo una noticia mía. En un inicio me daba miedo incluirla en este post, ya que pensaba que al hacerla pública se convertiría en realidad y -honestamente- sí me preocupaba un poquito “el que dirán”. Ahí fue que comencé a escuchar -a todo volumen- a mi voz crítica interior y entraba en acción mi síndrome del impostor. Pero, como dice un conocido refrán: “Quien no arriesga no gana”, así que aquí va.

Como lo he escrito en varios posts, practicar Mindfulness y meditación de manera consistente ha contribuido de manera positiva en mi vida, y por ello me siento muy agradecida. Si sigues mis historias en Instagram habrás podido ver que me gusta publicar cuando medito por las mañanas. Esto lo hago con una doble intención: (1) Generar cierto compromiso de mi parte, y (2) Motivarlos y mostrarles que sí se puede crear el hábito. Además de ello venía pensando en cómo podía profundizar más mi práctica, así que esta semana decidí arriesgarme y tomar una acción concreta. Me inscribí en un programa online para convertirme -en un futuro- en profesora de meditación. Soy consciente de que esto va a requerir mucha disciplina, práctica y organización del tiempo porque tengo un trabajo de 9 a 6pm con el que debo cumplir, pero pienso que vale totalmente la alegría de combinar ambas actividades.

¿Hay algún sueño que hayas dejado en tu “cajón del olvido”? ¿Te animas a mirarlo nuevamente y ver qué pasa? Recuerda que siempre estamos a tiempo para ir en busca de nuestros sueños.

Si resonó este post contigo, por favor déjame tus comentarios aquí.

Un abrazo virtual,

Piliri

P.D. Estate atento a futuros posts donde iré compartiendo contigo mis aprendizajes, así como otras novedades 😉

“Si te sirve de algo, nunca es demasiado tarde o, en mi caso, demasiado pronto para ser quien quieres ser. No hay límite en el tiempo. Empieza cuando quieras. Puedes cambiar o no hacerlo. No hay normas al respecto. De todo podemos sacar una lectura positiva o negativa. Espero que tú saques la positiva. Espero que veas cosas que te sorprendan. Espero que sientas cosas que nunca hayas sentido. Espero que conozcas a personas con otro punto de vista. Espero que vivas una vida de la que te sientas orgullosa. Y si ves que no es así, espero que tengas la fortaleza para empezar de nuevo.”

F. Scott Fitzgerald – El curioso caso de Benjamin Button

 

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