¿Y si dejamos el antifaz sobre la mesa de noche?

“Sé auténtico.”

Ese es el típico consejo que es muy fácil de decir, pero complejo de aplicar. Te cuento que últimamente, esta frase ha estado apareciendo en mi camino de una u otra forma. Y como hace tiempo dejé de creer en las casualidades, decidí indagar al respecto y convertirlo en tema de reflexión para el post de esta semana. Como primer paso, decidí buscar la definición de la palabra auténtico en el diccionario de la RAE:

Auténtico:

1/ Acreditado como cierto y verdadero por los caracteres o requisitos que en ello recurren.

2/ Consecuente consigo mismo, que se muestra tal y como es.

Fuente: RAE

Definitivamente, la segunda acepción fue la que resonó mucho más conmigo. Comencé a preguntarme: ¿Soy realmente consecuente conmigo misma? ¿Me muestro tal y como soy? 🤔 Orgullosamente, hoy puedo decirte que sí. Soy consecuente con mis creencias y valores. Además, me siento cómoda mostrándome tal y como soy, especialmente cuando comparto contigo en el blog. Pero, no siempre fue así.

Recuerdo que solía ser una niña tímida y sensible que se sonrojaba mucho al participar en clase. Ser el centro de atención de algún lugar, me ponía extremadamente nerviosa. Pero, de alguna forma, lograba sobrevivir exitosamente a las exposiciones grupales. ¿Se imaginan estar frente a mis cuarenta compañeros de clase y quedarme bloqueada? Ese era uno de mis más grandes miedos 😱

Crecí sintiendo que debía demostrar seguridad y confianza en todo momento, así no supiera nada sobre el tema que tuviera que hablar. Estaba en los primeros puestos de mi clase, así que sentí que era mi obligación saberlo todo, o al menos intentar saberlo todo.  Como te imaginarás, estudiaba muchísimo y sostener esa imagen llegó a ser agotador. Por esa razón, comencé a usar un antifaz invisible. Un antifaz con el que cubría mis miedos e inseguridades, especialmente durante las clases de matemáticas que eran chino cantonés para mí.

Aquel antifaz también me acompañó durante los cinco años que duró mi carrera de Economía, sobre todo cuando me di cuenta que la Microeconomía no me gustaba y que la Macroeconomía no la entendía mucho. ¡Qué vergüenza admitirlo, pero es verdad! Debo confesar que fue un suplicio para mí. Eso sí, esa sensación se compensaba parcialmente con las clases de finanzas y mercado de capitales, que me encantaban 💕

Tuvieron que pasar varios años para que comenzara a buscar actividades que me trajeran paz interior, en las que pudiera identificar y trabajar en las creencias limitantes que ocupaban espacio en mi mente:

  • “Seré rechazada si me muestro tal como soy.”
  • “Es difícil ser yo misma.”
  • “No hay nadie para mí.”

Cuando llegó el Mindfulness a mi vida bajé la velocidad y así pude mirar hacia adentro. Eso me permitió conectar conmigo. Comencé a amarme y aceptarme tal como soy. Gradualmente fui cambiando la forma en la que me hablaba a mi misma. Pasé de un tono súper estricto a uno más amoroso. Eso sí, de vez en cuando mi voz estricta viene de visita, pero ya la reconozco y la invito a irse rapidito 😉

No lamento el tiempo que tuvo que pasar para poder darme cuenta de que la clave para encontrar la paz, ya se encontraba dentro de mi. Me siento un poco como Ángel y la flor de los siete colores, ya que producto de dar la vuelta al mundo en su búsqueda, grande fue su sorpresa cuando la ansiada flor terminó creciendo en el jardín de su propia casa.

Sé que el tiempo fue perfecto y me siento profundamente agradecida porque ser auténtica me permite ahora disfrutar más de la vida, desarrollar mi lado creativo, hacer nuevos amigos y hasta compartir mi vida con un hombre maravilloso 😍

Mi antifaz se queda en mi mesa de noche y me sirve de recordatorio de ser yo misma siempre.

Te invito a ser tu mismo y ver qué sorpresas llegarán a tu vida.

¿Resonó este tema contigo? ¿Te gustaría que me explaye en algún tema para un futuro post? Puedes dejarme tus comentarios en este post o en la sección de Contacto.

Un abrazo virtual,

Piliri

P.D. ¡Gracias Renzo por ayudarme con la imagen que acompaña a este post!

“La acción mata la duda. La duda es tu miedo y el miedo comienza a morir cuando das el primer paso. Ponte en marcha.”

Julio Bevione

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