De visita por “Victimlandia”

¡Bienvenida a Victimlandia! No te dejes engañar por el nombre que suena a parque de diversiones, ya que mucha diversión no vas a encontrar allí. Sin embargo, sus visitantes están acostumbrados a hacer largas filas para poder ingresar. ¿Cuál es el costo de la entrada? Es gratis. Solo necesitas presentar tu historia cargada de emociones de baja vibración. Allí no encontrarás orejitas de ratón, mas bien llevarás puesta una gorra de color azul que tiene bordada la palabra “víctima”. Una vez dentro se espera que cuentes tu historia a cuanta persona te encuentres. ¿Qué juegos encontrarás allí? Tienes múltiples opciones: el carrusel de la culpa, el tren de la vergüenza, la rueda del resentimiento, la montaña rusa del miedo, entre otras atracciones. ¿Te animas a visitarla? ¿O será que tal vez ya estés allí sin darte cuenta?


La primera vez que escuché sobre “Victimlandia” recién estaba aprendiendo sobre el Mindfulness. Mi profesora, Brisa Deneumostier, mencionó que dictaría un taller de diez semanas sobre Perdón Radical. Sin saber exactamente de qué se trataba, siguiendo mi recién descubierta intuición, me inscribí. Jamás me imaginé que este sería el curso más transformador que llevaría en mi vida.

“El Perdón Radical” es un método creado por el británico Colin Tipping, a través del cual dejamos el papel de víctima en nuestro propio drama de la vida real y realizamos un cambio de percepción del mundo. Para un ejemplo más claro, el autor compartió en su primer libro, cómo su hermana Jill cambió su vida y su matrimonio cuando le enseñó a aplicar el Perdón Radical. En el siguiente link puedes leer la historia de Jill.

Una de las principales herramientas para aplicar el Perdón Radical son las plantillas. En ellas escribimos, de manera honesta, según lo establecido en cada una de las cinco etapas:

  1. Contar la historia. Usando nuestra gorra de víctima escribimos aquello que nos está causando malestar. Sin censura. Usando tantas hojas sean necesarias. Esta etapa puede ser muy catártica. Además puedes aprovechar en soltar tu vena literaria.
  2. Sentir las emociones. Nos damos permiso para sentir aquellas emociones incómodas que nos conectan con el sufrimiento y nos están bloqueando la energía.
  3. Colapsar la historia. Hacemos una lista de las interpretaciones que hicimos sobre aquello que nos pasó. Luego conectamos con nuestras emociones e identificamos las creencias negativas alineadas con nuestra historia.
  4. Replantear la historia. Transformamos nuestra percepción al considerar que esta situación era necesaria para nuestro aprendizaje. Soltamos la necesidad de tener la razón y tomamos la decisión de ver la perfección en la situación. Conectamos con emociones como la gratitud y el amor.
  5. Integrar el cambio. Para que este sea duradero, debemos de integrarlo en todos los planos: físico, mental, emocional y espiritual. Si es que realizamos el proceso mediante plantillas podemos escribirlas a mano y leerlas en voz alta. Eso le da fuerza al proceso. Al terminar las puedes romper y se sentirá muy liberador.

Cuando llevé mi primer taller lo hice junto con un grupo maravilloso de mujeres, con las que semana a semana fuimos compartiendo nuestras experiencias y aplicando las distintas herramientas propuestas en el libro. Siendo honesta, en un inicio no le tenía mucha fe al proceso, pero como dice Colin: “¡Fíngelo hasta que lo consigas!” No necesitamos creer en el método para que funcione. Solo tenemos que ponerlo en práctica y soltar nuestras expectativas respecto del resultado.

Aquí te comparto los links a las plantillas para que puedas descargarlas y trabajar en casa: Plantilla de Perdón Radical y  Plantilla de autoperdón. Toma en cuenta que puedes aplicarlo tanto para temas cotidianos como para problemas más significativos en tu vida.

¿Te animas a probar el Perdón Radical?

Un abrazo virtual,

Piliri

P.D. Si tienes alguna duda o pregunta puedes dejarla en los comentarios de este post o de mis páginas en Facebook e Instagram.

“El perdón no consiste en borrar. La gente sabia perdona pero en absoluto olvida. Se esfuerza en apreciar el regalo presente en la situación y en recordar la lección que les proporcionó.”

Colin Tipping

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