Escribir un libro, plantar un árbol y tener un hijo… ¿por dónde empezamos?

Comunicar. Creo que esa ha sido la principal motivación para que el ser humano siga escribiendo hasta hoy. Contar una historia. Imaginar una realidad diferente a la nuestra. Compartir una parte de lo que tenemos en nuestra mente con los demás.

En la época de las cavernas, el ser humano utilizaba las pinturas rupestres como expresión artística, donde reflejaba temas como la caza y los animales. Más adelante, la comunicación oral fue el medio utilizado para buscar transmitir tradiciones de generación en generación. Se dice, por ejemplo, que “La Ilíada” y “La Odisea” de Homero habrían sido inicialmente transmitidas oralmente. Hasta que el desarrollo de la escritura caligráfica y luego de la imprenta, permitieron que distintas obras literarias pudieran perpetuarse en el tiempo.

La era digital ha cambiado radicalmente la forma en que leemos y escribimos una vez más. Pasamos de la máquina de escribir a la computadora. De la laptop a la tablet y luego a los smartphones. El cielo es el límite en cuanto a lo que la tecnología nos ofrecerá en el futuro.

Si hablamos específicamente de la escritura, en el pasado sólo una élite o algunos “elegidos” podían utilizar la denominación de escritor. Gracias a la amplia difusión de los blogs y de las redes sociales, en la actualidad, todos tenemos a nuestro alcance la capacidad de escribir y así comunicarnos, incluso a nivel global. Sin embargo, un mayor uso de recursos audiovisuales, tales como la fotografía y el video, han tomado un rol protagónico, llevando a que en algunos casos el contenido escrito sea menos relevante.

Hoy, con mayor fuerza que nunca, necesitamos que la escritura forme una parte importante de nuestro desarrollo creativo. Esto aplica tanto a niños como a jóvenes y adultos. No hay límite de edad para escribir. Todos tenemos una voz. Todos tenemos algo que decir, así como una perspectiva propia. Incursionar en la ficción alienta el desarrollo de nuestra imaginación. Compartir cómo salimos adelante ante la adversidad se refleja en el género de autoayuda. Escribir contribuye a tener una vida plena.

“En la vida hay que hacer tres cosas: escribir un libro, plantar un árbol y tener un hijo.” Así reza un conocido dicho popular. ¿Qué les parece si empezamos por lo primero y vemos qué sucede?

¡Aprovecho en enviarte mis mejores deseos para este 2019! 🎉🍾🥂

Un abrazo virtual,

Piliri

P.D. Este post lo escribí durante el taller de “Redacción Salvaje” que llevé con los amigos de Machucabotones. El objetivo de estas clases es aprender a editar los textos con amabilidad y confianza. Esto implica poner los signos de puntuación necesarios para marcar las pausas. También eliminar aquello que ya no se necesite y reescribir algunas oraciones si fuese necesario. ¿Tienes curiosidad sobre la escritura? Aquí te dejo un par de links a unos posts que podrían ayudarte: Querido diario… y ¿Cómo fue mi experiencia en Machucabotones?

“Escribe algo que merezca la pena leer o haz algo que merezca la pena escribir.”

Benjamin Franklin

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