No dejes para mañana lo que puedes hacer hoy

Este viernes regresé a casa un poco más temprano que lo usual y mi primer instinto fue ponerme el pijama, preparar pop corn 🍿 y comenzar una maratón de series en Netflix. Una justa compensación luego de una semana agotadora de trabajo. Cuando estaba a punto de comenzar con mi espontáneo plan de viernes, mi esposo -en modo Pepe Grillo– inocentemente me preguntó: “¿Ya escribiste tu post del domingo?” Creo que mi mirada cabizbaja me delató: 😔. “¿Por qué no escribes sobre la procrastinación? Eso que siempre te pasa con tu blog.” – amorosamente me aconsejó. Me quedé pensando 🤔. No solo me pasa con el blog. No solo me pasa cuando escribo. Y seguro no solo me pasa a mí. ¡Manos a la obra!

Procrastinar. Puede ser una palabra medio complicada de pronunciar, pero que en la práctica todos conocemos. Y sí que la conocemos muy bien. Si la buscamos en el diccionario de la Real Academia de la Lengua Española encontraremos dos acepciones: diferir, aplazar. Cada vez que pospongo una tarea, eso es procrastinar. Cada vez que escucho el archiconocido refrán “No dejes para mañana lo que puedes hacer hoy” pienso que fue escrito para combatirla.

Todas las semanas llega el momento de publicar el post. Recurro a mi pequeño cuaderno turquesa -donde voy anotando mis ideas- pero no logro conectar con alguna de ellas. Publicar en mi blog ya es un compromiso semanal de mi parte. Principalmente un compromiso conmigo misma. Esto no debería ser una sorpresa. Pero aún así una sensación de inseguridad invade mi cuerpo. No entiendo por qué. Aún tengo muchas ideas en la cabeza. Muchas experiencias para compartir. Muchos libros para recomendar. Solo que algunas veces se me hace difícil concretar lo que he escrito. Llega el sábado y la musa de los blogs aún no visita mi habitación. No tengo un solo párrafo que me convenza. De pronto, parece que puedo escuchar una voz hablándome al oído: “¿Me escuchas? ¿Me oyes? ¿Me sientes? Eso que has escrito no es lo suficientemente bueno. Y tú tampoco.” La reconozco. No es Thalía. Es la voz del perfeccionismo y sí que escucho su mensaje. Fuerte y claro.

En Creatividad vs Miedo: ¿quién ganará? ya les había comentado que en el libro “Libera tu magia”, Elizabeth Gilbert resaltaba que el perfeccionismo era solo miedo disfrazado. Ahora quiero compartirles las enseñanzas de un pequeño -pero contundente- libro llamado “Do the Work” de Steven Pressfield. Debo confesar que lo tenía hacía varios meses sobre la pila de libros que crece incansablemente sobre mi mesa de noche. Hasta que ayer, le llegó su momento. Aunque lo escogí al azar, no habría llegado por casualidad.

Este libro propone funcionar como una especie de acompañamiento o coach que se encarga de darte ánimo para poder llevar a buen puerto cualquier proyecto. Podría ser tanto de escritura como para realizar un cambio de hábitos o incluso lanzar un producto. En un lenguaje coloquial, el autor describe detalladamente el concepto de la Resistencia como principal impedimento para poder alcanzar nuestros objetivos. ¿Y qué es la Resistencia? Pues es una especie de auto-sabotaje. Es el miedo, dudar de uno mismo, las adicciones, las distracciones, la timidez, el ego, el narcisismo y la procrastinación.

¿Y qué hacemos para combatir la Resistencia? A continuación, te comparto las cinco principales enseñanzas que encontré en el libro al respecto:

  1. No pienses. Actúa. Siempre podemos regresar a revisar, pero no lograremos nada si no tomamos acción. 
  2. Olvídate del pensamiento racional. Juega como un niño. Explora sin juzgarte.
  3. Investigar en exceso también es resistencia. En una etapa inicial solo enfócate en trabajar con tres libros como máximo.
  4. No le prestes atención al parloteo de tu mente. A ese tipo de ideas incesantes que vienen -sin ser invitadas- durante la meditación por ejemplo. Eso también es Resistencia. Conecta con tus pensamientos de verdad. Sabrás distinguirlos si usas tu corazón. 😉
  5. Trabaja, trabaja y sigue trabajando. Como dice la canción de Rihanna: “Work, work, work…” Trabaja en tu proyecto todos los días. Sábados, domingos y feriados también. 

Hasta que la magia ocurre. Las palabras comienzan a fluir. Una tras otra. El texto que se va formando tiene vida propia y no se parece en nada al borrador inicial. Tiene otra voz. Tiene otra vibración. La musa ha llegado y está comprometida a completar esta tarea conmigo sin importar las horas que sean necesarias.

¿Tienes alguna idea que no te animas a desarrollarla? Te invito a darle una segunda mirada. Esta vez con otros ojos. Tal vez te sorprendan los resultados. 

Un abrazo virtual, 

Piliri

“No te pongas a contemplar toda la escalera, simplemente da el primer paso.”

Martin Luther King Jr.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

This site uses Akismet to reduce spam. Learn how your comment data is processed.

Blog de WordPress.com.

Subir ↑

A %d blogueros les gusta esto: