¿Y si le bajamos la velocidad un poquito? ðŸ¤”

Necesito vacaciones para descansar de las vacaciones.”

Anónimo

Acababa de llegar a Ciudad de México y ya me sentía agotada. A ver, recapitulemos que fue lo que pasó las semanas previas al viaje 🤔 Una semana antes tomé cuatro días de vacaciones para poder ir a un retiro de silencio a la selva peruana. Una semana después me encontraba trabajando de corrido hasta las cinco de la tarde. Decidí almorzar rápidamente en mi escritorio para poder dejar todo en orden. Fui corriendo a casa para alistarme e ir al aeropuerto con las tres horas de anticipación recomendadas. Sin embargo, terminé atrapada en el tráfico, mirando el Waze y pensando que eso de alguna forma me haría llegar más rápido. Volamos durante la madrugada por casi seis horas y estuvimos haciendo fila en migraciones por una hora. Sé que muchos pensarán que esos son los “sacrificios” requeridos que uno siempre hace cuando viaja por vacaciones. PERO -esta vez- al volver caí resfriada y eso me llevó a estar en un modo reflexivo. Me hizo pensar mucho sobre la importancia de bajar la velocidad e incluso parar de ser necesario. En este post, te comparto mis reflexiones respecto del ritmo de vida acelerado que muchos llevamos y cómo si aplicamos algunos rituales de auto-cuidado podemos mantener un sano equilibrio en nuestra vida.

Estamos tan acostumbrados a programar -de manera inconsciente- muchas actividades: una tras otra. Y no sólo son de índole laboral sino también social: reuniones familiares, salidas con amigos, cumpleaños, after-office, panderos y un gran etcétera. Definitivamente todas ellas nos generan espacios de conexión con los demás y además de necesaria diversión para obtener el ansiado balance de trabajo/vida personal. Pero, ¿cuántas veces asistimos a estas salidas por obligación? ¿Cuántas veces nos da miedo decir que no? ¿Cuántas veces contestamos esa llamada o recibimos a esa persona cuando realmente estamos MUY cansados? Decir que no -en un inicio- puede sonar sumamente egoísta. Sin embargo, si no te cuidas primero a ti mismo, ¿cómo podrás cuidar de los demás? Se evidencia claramente cuando estamos en el avión y nos indican que uno primero se ponga el cinturón de seguridad, antes de intentar ayudar a alguien más.

Antes de que empieces a buscar tu cueva o tu cabaña para iniciar tu vida como ermitaño, quiero aclarar que NO estoy recomendando eso. Es más, quiero aprovechar en introducir rápidamente una herramienta muy conocida en el mundo del Coaching: la rueda de la vida. Esta te puede servir de guía para hacer un diagnóstico rápido sobre cómo te encuentras en diez aspectos importantes de tu vida: salud, familia, desarrollo personal, pareja/amor, contribución a la sociedad, dinero, entorno físico, deporte, ocio y tiempo libre. Para ello, dibujas un círculo y le asignas un triángulo a cada uno de los aspectos. Luego, los calificas del 1 al 10, en función de tu propio grado de satisfacción en cada uno de ellos. Finalmente, coloreas desde el centro del círculo, de acuerdo al valor asignado. Si quieres analizar a profundidad tus resultados o probar herramientas complementarias, te recomiendo concertar una sesión personalizada con un coach.

En mi caso particular, durante los últimos años, un aspecto que ha tenido mucha relevancia en mi vida ha sido el de desarrollo personal. Curso tras curso. Taller tras taller. Unos por algunas horas. Otros por algunos días. ¡Ojo! No me estoy quejando. Me encanta aprender. Me encanta sentir que llevar estas actividades alimentan mi alma y me dan herramientas para poder sobrellevar distintas situaciones. Sin embargo, la logística que implica asistir a dichas actividades o la misma temática involucrada, algunas veces me deja un poco cansada. Además, considero que debemos darnos el tiempo para poder internalizar todo lo aprendido.

Hace tiempo que no sé lo que es quedarme en pijama hasta tarde o dormir hasta tarde. No me he estado dando el permiso de bajar la velocidad y parar. Eso me recordó mucho a una pregunta que nos hacían en las clases de Un Curso de Milagros, que llevé el año pasado: ¿Desde dónde tomas tus decisiones: desde el miedo o desde el amor? Hazte esa pregunta tantas veces sea necesario. Pienso que cuando aprendemos a decir que “no” -conectado con el amor por uno mismo- eso no tiene nada de malo. Tenemos que cuidar de nuestro cuerpo porque es el único que tenemos, ya que vinimos sin repuesto a esta vida.

Por esa razón, este fin de semana decidí tomarme las cosas con calma y cuidarme 😇. Seguí todas las recomendaciones de la doctora para recuperarme del resfrío y puse en práctica algunos rituales de auto-cuidado para poder recargar baterías. Espero con esto llegar al día lunes en perfectas condiciones.

A continuación, te comparto mis cinco de rituales preferidos de autocuidado:

  1. Meditar🧘🏻‍♀️: Conecta contigo mismo aunque sea por cinco minutitos, incluso puedes visualizar cómo esperas que sea tu día. Para tomar el tiempo te puede ayudar la aplicación de Calm. En mi post Estamos aquí y ahora… (1) puedes encontrar algunos tips sobre meditación.
  2. Darte un buen baño 🛁: Sólo necesitas agua calentita, jabón líquido y una esponja al final del día o incluso durante el fin de semana. Sin apuro. Esta es una buena manera de conectar con tu cuerpo y darle las gracias por haberte llevado donde necesitabas ir durante la semana. Si te provoca llevarlo a un siguiente nivel, puedes usar un gel exfoliante que te ayude a renovar tu piel. Como “broche de oro”, puedes embadurnarte con alguna crema humectante que te guste ☺️
  3. Escuchar música 🎵: En la aplicación de Spotify puedes encontrar muchos playlists de distintos géneros musicales o incluso puedes armar uno propio. Si quieres hacerlo mientras te bañas, aquí te dejo el link del playlist Canta en la ducha, donde las canciones duran menos de cinco minutos y así cuidamos del agua 😉
  4. Tomarte un break: Toma una pausa por unos minutos de tu jornada laboral, puedes hacer algunos estiramientos de Yoga en tu sitio (aquí te dejo un link de una rutina en silla por Cathe y Franco Yoga & Más). También puedes salir a dar una caminata consciente por la cuadra (aún mejor si tienes un parque cerca🚶🏻‍♀️🚶🏻‍♂️) o ir por un café. Estas salidas te ayudarán a retomar la siguiente actividad con una mente más despejada y además puedes aprovechar en absorber vitamina D por el contacto con el sol ☀️
  5. Haz un cierre de día: Escoge un pijama cómodo y prepara tu entorno para poder darle la bienvenida al sueño 😴. Puedes aplicar aromaterapia, prendiendo un difusor con algún aceite esencial que te ayude a relajar el ambiente. Una hora antes, también puedes servirte una taza de infusión de manzanilla con lavanda. Para finalizar puedes hacer una breve meditación y pensar en aquello por lo que te sientes agradecido 🙏

¿Te animas a probar alguno de ellos? O si ya tienes algún ritual, te invito a compartirlo en mi página en Facebook o en los comentarios de este post.

Un abrazo virtual,

Piliri

“Autocuidado significa darte el permiso para hacer una pausa.”

Cecilia Tran

4 comentarios sobre “¿Y si le bajamos la velocidad un poquito? ðŸ¤”

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