Manos a la obra

Colorear por fuera de las líneas, cortar disparejo, dificultad para armar estructuras. ¿A ti te pasaba? A mí, todo el tiempo. Esto además fue validado por el informe del nido al que asistía, donde lo llamaban con cierto tono de formalidad: “falta de habilidad motora fina.” ¡Qué tal sentencia para una niña de tan solo cinco años! Desde entonces, estuve completamente convencida de que mi habilidad manual era nula y que jamás sería una persona creativa. Esta creencia iría cambiando gradualmente en la medida que fui reconciliándome con las manualidades. ¿Qué hice? En este post te comparto mi experiencia dibujando y coloreando mandalas.

Hace tres años navegando por Facebook encontré un taller de dibujo de mandalas que ofrecía la página Quaterni. Recuerdo que fui con mi mamá y cuando llegamos nos esperaba un sobre manila para cada una con nuestros nombres escritos en letra cursiva. Al abrirlo, rápidamente encontré: hojas bond, lápiz, tajador, borrador, plumones y un compás. ¡No usaba un compás desde el colegio! 😱 En fin, comencé a dar mis primeros trazos, dibujando algunos doodles o patrones como si estuviera aprendiendo nuevamente a escribir. Hasta ahí, todo iba bien.

Luego, nos dijeron que teníamos que dibujar una mandala con las técnicas aprendidas en clase para pintarla con ¡PLUMONES! 😱 No había marcha atrás. Una vez puesto el plumón en la cartulina sólo quedaba una cosa: seguir adelante. Empecé inicialmente temerosa. No quería equivocarme y ya empezaba a escuchar esa vocecita interior que me decía: “No vas a poder.” Pero luego, la voz de la profesora -con amable acento colombiano- se hizo más fuerte y recuerdo nos dijo algo así: “Si quisieras que salga perfecto, mejor lo imprimes. El hecho que tenga algún defecto solo muestra que es un trabajo hecho a mano y no por una máquina”. Eso me llenó de confianza y seguí adelante.

Al terminar, nuestros trabajos fueron presentados -mismas obras de arte- dentro de un marco. Al verlo, mi mamá me felicitó con cierta expresión y tono de sorpresa. Esto sería tal vez porque en más de treinta años no había intentado hacer algún trabajo manual por mi cuenta. Mi mamá se sentía orgullosa de mi trabajo y eso fue muy sanador. Mi creencia limitante de la niñez comenzó a desbaratarse. Y esta fue reemplazada por una nueva creencia empoderadora: “Los trabajos manuales y yo somos amigos” ☺️

A continuación, te comparto mis cinco principales recomendaciones si vas a hacer algún trabajo manual (aunque creo que aplican para todo orden de cosas):

  1. Ten mentalidad de niño. Los niños pequeños ven todo como un juego. Si fallan, lo olvidan rápido ¿Qué es lo peor que puede pasar? 🤔
  2. Agradece. Cuenta tus bendiciones 🙏Aprovecha el momento. Podrías hacer algo brillante.
  3. Trata de estar consciente. Realiza tus actividades siempre presente, utilizando los sentidos. Te dejo un link a mi post sobre el Mindfulness que podría ayudarte 😉
  4. Sé amable contigo mismo. Respeta tu proceso y tus tiempos. Siempre puedes comenzar de nuevo.
  5. Disfruta. Hemos venido a esta vida para ser felices. No tienes que ser Miguel Ángel  o Leonardo Da Vinci para pasarla bien.

Te invito a explorar tu lado creativo utilizando tus manos. Podría ser dibujando, coloreando, pintando o lo que te provoque hacer. Yo he encontrado diversas opciones de libros para colorear en librerías como Crisol e Ibero. Muchas opciones de colores, crayolas, plumones, temperas, acuarelas, glitter y un gran etcétera, normalmente los encuentro en Tai Loy. En supermercados, como Wong, a veces ofrecen combos de libros para colorear y colores.

¿Te animas?

Un abrazo virtual,

Piliri

P.D. Si aún así crees que esto no es para ti, en un post anterior abordé el tema de la creatividad. Si no lo leíste aún, aquí te dejo el linkCreatividad vs Miedo: ¿quién ganará?

Meraki: Hacer algo con amor y creatividad, poniendo el alma en ello.

 

6 comentarios sobre “Manos a la obra

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  1. Y quien diría que somos nosotros mismos los que muchas veces nos saboteamos. Yo al igual que tu pensaba que no podía colorear, ni dibujar, me había comprado un libro de mandala para colorear y tarde 2 años para colorear pésimo el segundo dibujo. Un día me detuve y me dije a mi misma, pinta como quieras se libre, sal del molde jajaja y ahora me siento una Picasso, me encanta dibujar (copias adaptadas a mi estilo) de cuentas que sigo y es super liberador, la mente se va de la rutina en la que vivimos 😁.

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    1. Gracias Katia por compartir tu experiencia! Como bien cuentas, pintar puede ser una experiencia liberadora e incluso sanadora, porque calma la mente. Para algunos funciona como una especie de meditación. A seguir explorando a ver qué más descubrimos por el camino de la vida! Lindo domingo!

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  2. Que lindo, una de las cosas que me encanta, dejar ese lado que también pense que no lo tenía y gracias también a Andrea y Asiri, pude dejar y liberar mi lado artístico colorido, todavía falta, pero ya se va avanzando, me identifique mucho, grache!!! 😘🤗

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