Érase una vez una niña…

Érase una vez una risueña niña de lentes que le encantaban los cuentos de hadas. Su papá siempre le compraba muchos libros que venían junto a discos de vinilo para poder escuchar la narración a la par. Era fines de los ochenta, en Lima, una época donde la imaginación jugaba un papel importante en el disfrute de la lectura. En la medida que esta niña fue creciendo, el propósito de su lectura cambió. Pasó de ser recreativa a netamente obligatoria e incluso venía de la mano de una fecha límite. Aparecieron las tareas de la secundaria, los trabajos para la universidad, los distintos proyectos laborales y hasta la tesis de la maestría. Hasta que un día le dieron un libro y recordó aquella sensación que sentía de niña. Ese sería uno de sus primeros pasos en su búsqueda de la felicidad. En este post te comparto mi experiencia con la lectura de autoayuda.

Los libros de autoayuda plantean variadas propuestas, cuyo factor común es la búsqueda individual del bienestar y el crecimiento personal. Bajo esta premisa, temas como la meditación, la consciencia plena o Mindfulness, el pensamiento positivo, las afirmaciones, las visualizaciones, el perdón, la gratitud, el Yoga, el Ayurveda, la alimentación consciente y un gran etcétera.

Siendo honesta, no me fue tarea fácil hacer click con la autoayuda. Yo era una exótica mezcla entre negativa/realista/fatalista y así viví -o mejor dicho sobreviví- por muchos años. Esta fórmula funcionaba relativamente bien para mi vida laboral, pero no necesariamente para mi vida personal. No tenía equilibrio, así que siempre sentía que algo me faltaba. Necesitaba “cambiar de chip”, pero no sabía cómo.

Hasta que llegó un caluroso día de 2013 -con paisaje selvático de fondo- donde me animé a darle el beneficio de la duda a un libro de Louise L. Hay que me prestaron. Resultó ser su mayor éxito y se llamaba “Usted puede sanar su vida”. La autora planteaba que nuestros pensamientos crean nuestro futuro. Desde muy pequeños comenzamos a grabarnos en el subconsciente, una serie de creencias que guían nuestra vida. Si queremos transformar las creencias limitantes en creencias empoderadoras, se propone el uso de afirmaciones en la vida diaria. Incluso menciona que se puede llegar a revertir diversas dolencias si cambiamos a una nueva pauta mental. Este fue mi primer acercamiento a la autoayuda y sería recién algunos años después cuando comenzaría a aplicarlo en mi vida.

La lectura de autoayuda me ha servido de complemento a los talleres que he llevado. Muchas veces ha despertado mi curiosidad y hoy en la era de las redes sociales puedes buscar ideas e inspiración en las páginas de Deepak Chopra, Tara Brach, Colin Tipping, Mike Dooley, Christiane Northrup, entre otros conocidos autores del género de autoayuda.

Como has podido ver, mi relación con la lectura -como todo en la vida- ha pasado por distintas fases. Así que te entiendo si es que la has abandonado, pero no te desanimes. Por ello, aquí te presento mis cinco tips para reconectarte con la lectura:

  1. Escoge un libro corto. Cuando lo termines, te sentirás realizado y te animará a leer otro más.
  2. Busca un tema que resuene contigo. No todos los libros son para todos. Ante la duda, te recomiendo una aplicación web que se llama Goodreads. Tiene un buscador de libros que te muestra la calificación y comentarios otorgados por sus propios usuarios.
  3. Separa 5 minutos al levantarte o antes de ir a dormir. Sé que a veces nos gana el día, pero empieza pasito a pasito. Así avances una sola cara. Lo importante es crear el hábito.
  4. Busca un lugar cómodo y con buena iluminación. Pero no tan cómodo como para quedarte dormido. Y si vas a leer en tu cama, busca tener la espalda recta.
  5. Sé amable contigo mismo. Al principio lees un párrafo y luego te distraes. Ya lo olvidaste todo 😱 Suelta la culpa. Regresa al inicio con amabilidad y comienza a leer nuevamente.

Te invito a conectar con tu curiosidad de niño y a darle la oportunidad a la lectura de autoayuda. Tal vez podría darte más de una sorpresa 😉

¿Te animas?

Un abrazo virtual,

Piliri

“La lectura es a la mente lo que el ejercicio al cuerpo”

Joseph Addison

6 comentarios sobre “Érase una vez una niña…

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